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UNOCOMUNICACIÓN
Autor del diseño
REBECCA JOSHUA OKWACl
SEPIDEH LABANI
Autora del texto
“La paz es posible. Hemos dado pasos importantes que no se pueden perder. Ha llegado el momento de invertir en las mujeres para que sean protagonistas de la reconstrucción y de la estabilidad”
SUDÁN, 1960
Periodista y Secretaria General de la organización Acción de Mujeres para el Desarrollo (WAD). Su trabajo y sus esfuerzos en la resolución del conflicto de su país, y sus intentos por reconciliar los grupos del Norte y del Sur han sido reconocidos por diversas instituciones y la organización a la que pertenece, Empoderamiento de las Mujeres Sudanesas para la Paz, ha sido incluida en la lista de las 1000 candidatas para el premio Nobel de la Paz.

Rebecca es una mujer con identidades múltiples: es una periodista, una activista, una esposa, una madre y una revolucionaria. Se ha nutrido de cada aspecto de estas identidades para servir a la paz en su país. La historia contemporánea de su país, Sudán, se caracteriza por constantes conflictos, guerras civiles y crisis humanitarias, como en el caso de la región de Darfur.

Para Rebecca Okwaci, no cabe duda de que las mujeres fueron las principales afectadas por la guerra entre el Norte y el Sur del país. Han sufrido repetidas y sistemáticas violaciones, han perdido sus hogares y a miembros de sus familias. Han tenido que asumir nuevos roles como cabeza de familia sin poder heredar las tierras ni tener acceso a los servicios de salud y educación. Se encontraron en el medio de un campo de batalla y no les quedó más remedio que huir de Sudán. “Las mujeres sudanesas tuvimos que huir a Nairobi (Kenia). Llorábamos mucho pensando que este país que estábamos dejando era nuestro país. Pero llegó un momento en el que pensamos que ya habíamos llorado suficientemente y que era hora de pasar a la acción”, cuenta Rebecca.

“A pesar de todos los problemas a los que tuvieron que enfrentarse, las mujeres sudanesas nunca fueron unas víctimas pasivas”, dice Rebecca. Además, muchas fueron las que habían dejado el país no únicamente para acompañar a sus maridos sino también para luchar por la libertad, la democracia y la justicia. Rebecca cuenta cómo las mujeres en el exilio empezaron rápidamente a crear redes y organizaciones no gubernamentales, a ambos lados de la frontera, para contrarrestar pacíficamente el conflicto bélico. Rebecca ayudo al establecimiento de diversos organismos como Sudanese Women’s Voice for Peace (Voz de las Mujeres Sudanesas para la Paz, SWVP), Sudanese Women Association (Asociación de las Mujeres Sudanesas) en Nairobi, Sudanse Women Empowerment for Peace (Empoderamiento de las Mujeres Sudanesas para la Paz) y finalmente, Women Action for Developpement (Acción de las Mujeres para el Desarrollo, WAD).

Con la ayuda de las organizaciones y de sus miembros, Rebecca pudo llegar a las “raíces del problema”. Con programas de sensibilización, los miembros de la organización SWVP fueron a las zonas de conflicto para dar a las mujeres la oportunidad de hablar sobre lo que significaba la paz para ellas. “Muchas veces pensamos que la paz consiste en acuerdos firmados, en el cese de las hostilidades y del uso de las armas, pero las mujeres tienen enfoques diferentes sobre la paz. Muchas de ellas hablan de agua potable, de comida para sus hijos e hijas, de un techo, del cese de los bombardeos aéreos. Estas reivindicaciones eran lo que entendíamos por ‘la voz de las mujeres para la paz”. El objetivo de la organización era animar a las mujeres a ser participantes activas del proceso de construcción de la paz. Como secretaria general de la WAD, Rebecca Joshua Okwaci intentó desarrollar actividades con las organizaciones de base y con las autoridades políticas. Organizó visitas sobre el terreno con grupos del Norte y del Sur del país y puso en marcha talleres de formación sobre resolución de conflictos, negociaciones, liderazgo y sensibilización sobre la paz para mujeres de los campos de refugiados en Sudán y en Kenia.

Cuando Rebecca y sus compañeras vieron que las negociaciones no llevaban a ninguna parte, decidieron tomar parte en ellas directamente. Convencieron al Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán, un movimiento revolucionario del Sur de Sudán, para que nombrara un grupo de mujeres como delegadas formales. Al principio fue muy difícil. Tenían que ubicarse dentro de un partido político que no quería saber nada de temas de género y, cuando ellas intentaban abordar el tema, tenían que enfrentarse a unos políticos que las intimidaban y abusaban de su falta de experiencia. A pesar de eso, su contribución fue enorme. Desarrollaron una agenda mínima de cuestiones relativas a las mujeres, trabajaron entre los partidos para llegar a puntos de compromiso, mandaron mensajes muy determinados al mediador en el conflicto. Con el paso del tiempo, aumentaron su experiencia, su sabiduría y, por lo tanto, su influencia.

Gracias a sus esfuerzos, los acuerdos de paz, firmados en el año 2005 entre los diversos grupos políticos y el Gobierno sudanés, reconocieron la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y la necesidad de adoptar medidas a favor de las mujeres.

Para Rebecca, las mujeres sudanesas han sido un elemento clave en las negociaciones para la paz entre el Norte y el Sur del país. Han contribuido de manera vital a la implementación de los acuerdos de paz y a la resolución del conflicto en Darfur.

En la actualidad, Rebecca quiere realizar su sueño y establecer un servicio de radio independiente que abordaría las temáticas relativas a la paz, la educación cívica, la participación en la toma de decisiones y los derechos de las mujeres a participar en los foros de debates. Después de 20 años de lucha y a pesar de todo lo que ha sufrido y ha tenido que sacrificar, Rebecca dice: “Tengo la sensación de haber nacido para hacer lo que estoy haciendo”. Si todo lo que ellas y sus compañeras han hecho está dando sus frutos, entonces, dice ella, “estoy orgullosa de mi pasado. Y estoy también orgullosa de mi futuro”.